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martes

Doxa, de Fabián Casas

No debería perturbarte
el ruido que hace tu viejo con la boca
cuando come. Ni la ordalía de bolsillo
en las horas pico; o tu scrum privado
contra los malos pensamientos.

No deberían perturbarte
los novios que acumulan en las piezas paternas
sus artefactos domésticos;
ni las mujeres en las peluquerías,
con sus gorras de goma,
cuando palma la tarde...

Alguien talla, desde que naciste,
un ostracón con tu nombre.

No debería perturbarte.


(Ostracón (del griego) es una concha o fragmento de cerámica sobre el que se escribía)

domingo

Todo lo demás parece ilusión

Recuperé mi libro. Haberlo hecho fue una decisión bien tomada, desde el lugar de la claridad y la decencia.  Apenas empecé a releer algunos de los poemas, me di cuenta en seguida de cuanto lo había extrañado y entendí que estaba bien que lo haya vuelto a comprar, de que me haya comprado dos veces el mismo libro.
Y me pesó todo el tiempo que había estado separada de él, una separación forzada, de la cual siempre fui la única culpable, porque lo presté, lo entregué. Algo que amaba y que se terminó convirtiendo en rehén. Bueno, ya no. El libro es un duplicado de muchos otros, pero este ejemplar es mío. El otro se lo pueden guardar donde mas les guste.
En mi libro puedo escuchar el murmullo privado de Fabián Casas. Y después mirar intensamente a los ojos esta absurda quietud, la superficial apariencia de que todos somos iguales, envasados en cuerpos parecidos, sordos al murmullo interior de los demás, pero conociendo bien el propio. Cuanta oscuridad hay en el deseo, que bajo se puede caer por la parquedad del silencio, el trabajo forzoso de construir todo el tiempo lo que debemos ser en un eterno juego estúpido, en lugar de ser lo que somos.
Entonces leo un poema y de repente estoy desnuda. 
Y no hay nada mas que el presente.
Todo lo demás parece ilusión. 
Junto mis manos como si fueran un caracol
y acerco el oído.
A pesar de la pérdida de señal
que producen los años y el viento
puedo oír a mis tías
picoteando el maíz
en la cocina de mi madre

Mantra, Fabián Casas

viernes

Tratando de decir palabras que se hacen papilla en la boca.
Tratando de ver cómo será, Fabián Casas

sábado

En el prólogo de su salida del viernes una chica se maquilla en el bondi. Notas, Fabián Casas

viernes

El día se consume como una pastilla efervescente. El vértigo, Fabián Casas

domingo

Una lluvia finísima cae en la calle y emerge desde el suelo un silencio precario. 
Hacia afuera, Fabián Casas

sábado

Los días se apilaron entre algodones como pastillas en un frasco. 
Pogo, Fabián Casas